Hay lugares donde el flamenco se contempla y otros donde el flamenco sucede delante de ti. Donde la distancia desaparece, el sonido no necesita artificios y cada gesto del artista se siente con una intensidad diferente.
Casa Flamenco Azahar nace precisamente de esa idea. En pleno barrio de Santa Cruz, lejos del formato de las grandes salas y de los recorridos turísticos más convencionales, propone un Espectáculo de Flamenco en Sevilla pensado para pocas personas y para vivir el arte desde una cercanía poco habitual.
Aquí no vienes simplemente a ocupar una butaca. Vienes a escuchar una voz sin filtros, a sentir cómo vibra una guitarra, a seguir el golpe del tacón sobre el suelo y a descubrir ese diálogo silencioso que se produce entre quienes están sobre el escenario.
Flamenco sin distancia entre el artista y el público
El flamenco cambia cuando desaparecen los metros que normalmente separan al artista del espectador.
Casa Flamenco Azahar tiene un aforo limitado a 20 personas. No hay una gran producción técnica detrás ni amplificación intentando engrandecer lo que ya tiene fuerza por sí mismo. Cada función reúne a tres artistas y durante aproximadamente una hora el cante, la guitarra y el baile ocupan todo el espacio.
Se escucha la respiración antes del cante. Se aprecia cómo el guitarrista busca al cantaor. Se ve la mirada de la bailaora esperando el momento exacto para entrar.
Y entonces ocurre algo fundamental: el público deja de sentirse fuera de la escena.
Está dentro.
Una casa, no un gran tablao
Casa Flamenco Azahar no pretende reproducir el modelo de un gran tablao. Su propia filosofía parte de algo diferente: recuperar esa forma de compartir el flamenco en la que artistas y público están cerca, casi respirando el mismo aire.
La casa fue creada por la bailaora profesional Anaïs Ribas Carrión con la intención de construir en Sevilla un espacio donde el flamenco pudiera vivirse con la calidez y la intimidad de una casa andaluza.
Ese concepto marca toda la experiencia.
No se busca impresionar con decorados. No se necesita esconder el arte detrás de una producción espectacular. El protagonismo pertenece a la voz, las manos, el compás, la guitarra y el cuerpo.
Eso convierte cada Espectáculo de Flamenco en Sevilla de Casa Flamenco Azahar en algo difícil de repetir exactamente de la misma manera.
Porque el flamenco vivo no funciona como una grabación.
Ocurre.
Artistas que viven el flamenco desde dentro
La fuerza de Casa Flamenco Azahar está también en sus artistas. La casa reúne baile, cante y guitarra con intérpretes profesionales que aportan personalidades y trayectorias diferentes.
Al baile encontramos a Anaïs Ribas Carrión, fundadora de Casa Flamenco Azahar, y a Carmina Flores.
El cante llega de la mano de Armando Mateos, formado en la Fundación Cristina Heeren y con una voz marcada por el conocimiento del cante flamenco, y de Lidia Rodríguez, cantaora sevillana formada académicamente en Cante Flamenco y Flamencología.
A la guitarra están Carlos Mejías, guitarrista formado en el Conservatorio Superior Rafael Orozco y en la Fundación Cristina Heeren, y Gabriel Lorente, guitarrista que ha desarrollado su carrera acompañando al cante y trabajando con destacados artistas flamencos.
No todos ellos participan simultáneamente en cada función. La propuesta está planteada alrededor de tres artistas en escena, creando ese diálogo esencial entre cante, guitarra y baile.
Cada función tiene que estar viva
Una de las grandes diferencias del flamenco está en que no todo puede estar escrito de antemano.
Hay estructura, conocimiento y años de técnica, pero también existe improvisación. Una llamada provoca una respuesta. Una guitarra abre un camino y el cante lo sigue. Una mirada puede cambiar un remate. El baile escucha antes de contestar.
Casa Flamenco Azahar quiere que el espectador pueda comprender precisamente ese diálogo.
La función incluye una introducción a los principales palos, momentos dedicados a la guitarra, al cante y al baile, un Fin de Fiesta y un encuentro con los artistas al terminar.
No se trata únicamente de enseñar flamenco.
Se trata de hacer que quien entra por la puerta pueda sentir por qué este arte necesita conexión, tensión, silencio, compás y emoción.
En el corazón del barrio de Santa Cruz
Y todo ocurre en uno de esos lugares de Sevilla donde el entorno importa.
Casa Flamenco Azahar se encuentra en la calle Cruces, dentro del barrio de Santa Cruz, rodeada por las calles estrechas y pequeñas plazas del antiguo casco histórico sevillano.
Llegar caminando hasta la casa ya obliga a abandonar durante unos minutos el ruido de las grandes avenidas. Después se cruza la puerta y el espacio vuelve a reducirse.
Pocas personas.
Tres artistas.
Una guitarra.
Una voz.
Un baile.
Y nada que colocar entre ellos y el público.
El flamenco no necesita que lo mires desde lejos
Hay experiencias que funcionan precisamente porque no intentan hacerse enormes.
Casa Flamenco Azahar apuesta por lo contrario: reducir el espacio para aumentar la intensidad.
Ese es el carácter de su Espectáculo de Flamenco en Sevilla: un flamenco auténtico, íntimo y humano, alejado del espectáculo multitudinario y construido alrededor de algo tan sencillo como difícil de conseguir: artistas y espectadores compartiendo el mismo momento.
Porque cuando el flamenco está a pocos metros ya no basta con verlo.
Se escucha de otra manera.
Se entiende de otra manera.
Y, sobre todo, se siente.